jueves, 1 de enero de 2009

No nos des un año de prosperidad...

Señor, no te pido que nos des un año de prosperidad; danos un año de humildad. Humildad para reconocer tu Señorío. Para reconocer que tu eres el único que merce todo el honor y la toda la honra y toda la adoración. Humildad para reconocer que todo es acerca de ti, por ti y para ti; que nosotros no contamos y que lo único que importa es tu Palabra, tu Voluntad.

No nos des más de lo que necesitamos, no sea que nos olvidemos de ti. Y si acaso nos proveés más, danos el entendimiento de que son tus recursos y nosotros somos solo mayordomos; que nos bendices para que seamos de bendición a tu iglesia y para que seamos colaboradores fieles en el extendimiento de tu Reino.

Danos humildad de tal manera, que nuestras rodillas trabajen como nunca lo han hecho. Humildad para llegar al punto de humillarnos delante de ti y llegar a tu presencia en arrepentimiento completo y sincero. Permítenos tener hambre y sed de tu Palabra de tal manera que tu Reino, sea lo primero que busquemos en nuestras vidas.

No nos des un año de prosperidad, Señor. Permítenos mejor, tener un año en el que cada día cumplamos tu voluntad y reflejemos cada vez más, la imagen de nuestro Señor Jesucristo. En su bendito nombre te lo rogamos. Amén.

[Nuestra oración de inicio de año, en la familia y el ministerio]