lunes, 7 de diciembre de 2009

Reforma | Luis Rodas

Qué palabra.

Usada con ligereza, temida y hasta rechazada.

La “Reforma” fue aquel movimiento de Dios que reclamaba intensamente a la Iglesia un retorno profundo al Señor y Su Palabra.

No se trataba de inventar un nuevo Cristianismo o querer modernizarlo, sino de volver al original y único posible.

A.W. Tozer escribió hace algunos años: “Tenemos que tener una nueva reforma. Tiene que darse una rotura directa con esta pseudoreligión irresponsable, hedonista y paganizada que pasa en la actualidad por la fe de Cristo y que está siendo esparcida por todo el mundo por hombres no espirituales empleando métodos no escriturales para lograr sus fines.

Cuando la iglesia de Roma apostató, Dios movió la reforma. Cuando la reforma declinó, Dios levantó a los Moravos y a los Wesleys. Cuando estos movimientos comenzaron a morir, Dios suscitó el fundamentalismo y los grupos de “vida más profunda”.

Y ahora que estos, casi sin excepción, se han vendido al mundo… ¿Qué vendrá a continuación?” (“Caminamos por una Senda Marcada” - A. W. Tozer, Ed. Clie 1988, pag. 127 y 128).

Creo firmemente que el Señor está despertando a Su Iglesia a una nueva “Reforma”.

Está volviendo a miles y miles al estudio serio de las Escrituras, a reclamarle a sus líderes que la santidad es un fruto ineludible de la Iglesia de Dios, que la manipulación, el comercio del evangelio y la hipocresía son vicios que el Señor aborrece, y que están hartos de cultos vacíos y predicaciones tan llenas de humanismo, psicología y mercadeo que ya no tienen nada que ver con el Señor de la Iglesia.

Existe un remanente que dice: “Queremos al Señor de vuelta en la iglesia. NO ACEPTAMOS MAS IMITACIONES NI SUSTITUTOS”.

¡Necesitamos una reforma!

—Luis Rodas

Luis Rodas Lapeira es Pastor de la iglesia Casa de Oración Madrid.

2 comentarios:

Juan Díaz Jr. dijo...

Me parece que Dios verdaderamente llama a reformar a su Iglesia en estos tiempos tan peligrosos, tanto espritual como físicamente. La Iglesia debe volver por la senda antigua, obedecer a Dios con temor y temblor.

esperanza dijo...

Que Dios le bendiga. Gracias por su trabajo.