viernes, 26 de septiembre de 2008

¿Estás escuchando?

“Heme aquí” o “Aquí estoy” son dos palabras que aparentemente no tienen mucha trascendencia.

Pero cuando el llamado es de Dios, como le ocurrió a Samuel, y debemos responder, ¿podríamos decirle: "Estoy dispuesto a escucharte, estoy dispuesto a seguirte, estoy dispuesto a trabajar, estoy dispuesto a obedecerte, estoy dispuesto a ir a donde me envíes"?

La respuesta ideal sería: "Heme aquí, aquí estoy Señor. Yo voy, envíame a mí".

Jesús está contigo 24 horas al día durante 7 días a la semana, en otras palabras: Siempre.
¿Estás tú ese mismo tiempo con Él, buscándole, siguiéndole, amándole y obedeciéndole?

Nuestra misión es buscar, encontrar y poner a tu disposición los recursos necesarios para que logres dos objetivos. Dos objetivos que de acuerdo a lo que la Biblia nos enseña, son escenciales para vivir una vida que agrade a nuestro Señor: Estar seguros y firmes en nuestra fe y Evidenciar que Jesús vive en nosotros y nosotros con Él.

Es nuestra oración que nuestro Dios nos utilice para ser de bendición para ti y tu familia y para todo el pueblo de habla hispana sobre el cual Su nombre es invocado.

—David Franco

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Comparte tu fe. Envía un email

¿Por qué no compartir tu fe a través de los medios como el Internet?

Seguramente has enviado y reenviado correos electrónicos con mensajes de ánimo, noticias, chistes y cadenas. Está bien, excepto por las cadenas claro, pero entonces podrías usar el mismo medio para invitar a tus contactos a conocer qué es lo que tú crees.

El Propósito de Mi Vida es un sitio que ha sido diseñado para presentar el Evangelio a través de diversos artículos, todos ellos con el fin principal de explicar el camino, el único camino a Dios. Invita a tus contactos a visitarlo. Búsca en la sección de Proyectos (haz clic aquí) donde podrás encontrar algunos tips e ideas para redactar correos de invitación. En el futuro cercano podrás encontrar también volantes para imprimir, imágenes o banners para tu sitio web o correos electrónicos. La idea es que utilices alguna o todas las ideas para llevar a tus amistades, compañeros de trabajo o escuela y familiares a conocer el mensaje de salvación.

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La gloria ¿a quién?

Muchas veces se nos olvida quién es el autor y sustentador de todo lo que existe. Autor de nuestra vida y de nuestros talentos. Autor y consumador de la fe: Cristo Jesús.

Llegamos a pensar que somos nosotros los que contamos y los que somos importantes. En verdad la sociedad, la cultura y esta era "posmodernista" nos bombardea con la idea de que el centro de todo somos nosotros y que, fuera de uno mismo, la importancia de otras personas y de cualquier otro ser (Dios mismo) es relativa porque, nada es más urgente que satisfacer las propias necesidades de placer y bienestar aquí y ahora.

Y así vamos por la vida, siendo el centro del universo, como raza humana y como seres individuales con lo que nos dedicamos a dar el primer lugar al hombre y rendirle homenaje y honra y gloria a uno mismo y a los admirados por uno.

Después de un tiempo, sentimos que todo lo podemos lograr por nuestros propios medios. De hecho, toda la industria de la "Autoayuda" nos empuja a creer que solos podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos. Lo triste es que hoy en día, muchas iglesias han tomado también esta "filosofía" y nos predican desde sus púlpitos que podemos ser lo que queramos ser. Que sólo es necesario creer y tener fe en uno mismo para lograr mover las fuerzas divinas y conseguir nuestros objetivos.

Nos convertimos en los protagonistas principales si no en los únicos y dejamos fuera a Jesús, a Dios, al Espíritu Santo; ya "no nos hacen falta".

Nos haría bien recordar de vez en vez algunas de las cosas que la Biblia dice respecto del hombre:


Oh Jehová, ¿qué es el hombre, para que en él pienses, O el hijo de hombre, para que lo estimes? (Salmos 144:3)

El hombre es semejante a la vanidad; Sus días son como la sombra que pasa. (Salmos 144:4)

Porque él conoce nuestra condición;
Se acuerda de que somos polvo.
El hombre, como la hierba son sus días;
Florece como la flor del campo,
Que pasó el viento por ella, y pereció,
Y su lugar no la conocerá más. (Salmos 103:14-16)

Mas antes, oh hombre, ¿quién eres tú, para que alterques con Dios? ¿Dirá el vaso de barro al que lo formó: ¿Por qué me has hecho así? (Romanos 9:20)


El protagonista, el autor verdadero no eres tu ni soy yo, es Dios. El autor de todo es Él. ¿Recuerdas?


Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria, perfeccionase por aflicciones al autor de la salvación de ellos. (Hebreos 2:10)

y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen; (Hebreos 5:9)

Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios. (Hebreos 12:1-2)


Quiero dejarles con este pensamiento: Todo es acerca de Dios; el merece todo el crédito. El merece toda la honra y toda la gloria hoy y siempre.


Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén. (1 Pedro 4:11)


Les comparto una canción de Marcos Vidal (la letra viene más abajo) que habla acerca de este tema. Escuchémosla y meditemos en 1 Pedro 4:11.






¿Qué sería de nosotros si no hubieras hecho el sol?
¿Qué sería de nosotros sin la luz o el calor?
Somos frágiles criaturas en Tu mundo sin igual
¿A dónde vamos si Tu mano no detiene el temporal?

Y aun así somos capaces de olvidarnos de Tu amor,
levantarnos con orgullo y sin razón.
Quiero darte con mi canto lo que pocos te dan hoy:
a Ti la gloria, solo a Ti el honor.

Somos tan inteligentes en nuestra propia opinión,
sin embargo tan pequeños ante Ti, oh Señor.
Ves nuestras limitaciones que nos hacen fracasar
y lentamente nos restauras
y haces que el sol vuelva a brillar

y aún aveces pretendemos en nuestra imaginación
ser el gran protagonista de la acción
ignorando Tu presencia, Tu cuidado y Tu amor
A Ti la gloria, solo A Ti el honor.

En mi propia vida veo la huella de Tu amor
que momento a momento me ha guiado, oh Señor.
No quisiera ser tan necio de olvidar el gran dolor
que sufriste por mi culpa ofreciéndome el perdón
y si alguna vez me alzase con soberbia y pretensión
intentando ser yo mismo el autor,
hazme ver tu cuerpo herido y avergüénzame Señor,
A Ti la gloria, solo A Ti el honor

Haznos ver Tu cuerpo herido y avergüénzanos Señor,
A Ti la gloria, solo A Ti el honor.


(Nosotros no vendemos los discos de Marcos Vidal, pero si estás interesado, puedes buscarlos en línea aquí.)

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¿Cuál es tu Jerusalén?

Hace algunos años escuché una predicación basada en Hechos 1:8. Era un culto dedicado a las misiones y por lo tanto, el sermón giraba en torno al tema de visitarlas para cumplir con el mandato de nuestro Señor Jesucristo. Recuerdo que el predicador lanzó el reto de salir a nuestra "Jerusalén" a predicar el Evangelio. Salir a "nuestra" Jerusalén, nuestra ciudad.

Hoy a varios años de esta predicación y otras más con similar enfoque, Dios nos ha dado, en Jesús 24x7, un enfoque diferente. Diferente pero no nuevo, pues he tenido la oportunidad de platicar con algunos hermanos en la fe y su comprensión de Hechos 1:8 es similar a la nuestra. "Jerusalén" bien podría ser nuestra Ciudad de México o Toluca o San Juan o Los Angeles. Claro que sí. Pero resulta que nuestra casa, nuestro hogar y nuestra Iglesia están localizadas dentro de nuestra ciudad. Es ahí donde comienza el trabajo de Evangelización. Es nuestra casa y nuestra Iglesia las que conforman nuestra "Jerusalén".

Dios nos lo muestra en su palabra:

pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.
Hechos 1:8

Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.
Hechos 2:47b
Dios nos llama a ser sus testigos en nuestra casa y dentro de nuestra Iglesia. Hay que comenzar hoy mismo.



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Hazte el propósito


Actualmente los medios de comunicación, Internet incluido, estan jugando un papel preponderante en la formación (¿o debería decir "deformación"?) de los conceptos y valores de niños, adolescentes, jóvenes y adultos. No es de extrañarse que hoy los más jóvenes se encuentren inmersos en un mundo virtual en donde dejan de ser los "humanos reales" para convertirse en los "avatares virtuales" libres de toda inhibición y limitación.

Hoy pueden navegar por la supercarretera de la información para leer y ver información e imágenes de cualquier tipo, desde juegos inocentes hasta los más horrendos videos que muestran violencia y sexo al por mayor. Pero los adultos no cantamos tan mal las rancheras. Tenemos la misma "libertad" de navegación y probabilidades más altas de encontrarnos con ese tipo de información.

Si a todo esto agregamos los mensajes que nos llegan y que retransmitimos a través del correo electrónico, entonces estamos hablando de una cantidad impresionante y estratosférica de invitaciones - porque eso es lo que son los dichosos correos spam y cadenas - para conocer, leer, ver, aprender, curiosear y absorver información que, en la mayoría de los casos, es información inservible (al menos para los propósitos divinos) y que normalmente nos conduce a pensar en cosas y situaciones desagradables.

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De esta situación, nace la preocupación de utilizar tan eficiente y poderoso medio de comunicación para llevar el evangelio a otros. Estamos conscientes de que no es ni el primero ni el último esfuerzo que se realiza en este contexto, pero estamos seguros de que Dios nos ha llamado a colaborar con Él a través de este medio.

Ven y conoce el proyecto "El Propósito de mi Vida". Haz clic aquí.


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jueves, 25 de septiembre de 2008

El hombre y el pecado

Qué importante es entender nuestra verdadera condición delante de Dios, tener el concepto correcto de nuestra naturaleza como seres humanos. Igual de importante es estar conscientes de nuestra responsabilidad de enseñar y predicar esta verdad. Jesús vino "a buscar y a salvar lo que se había perdido" muriendo en la cruz del calvario, no a dar lecciones de autoayuda y prosperidad. Y debemos reconocer que todos somos pecadores.


Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal.
Génesis 6:5 (énfasis añadido)



Paul Washer nos habla acerca del hombre y el pecado. Como siempre, nuestro hermano Washer es muy directo, muy concreto y totalmente bíblico. Vale la pena dedicarle tiempo para escuchar esta plática; estoy seguro de que será de bendición para tu vida y tu ministerio como lo ha sido para nostoros.



EDICIÓN (19-Sep-2008): El video tiene una duración de aproximadamente una hora con veintinueve minutos, por lo que te recomiendo que lo veas en algún momento del día en que puedas disponer de ese tiempo. Otra opción es que lo veas por partes. Una tercera alternativa es que lo bajes a tu computadora (lo cual es muy fácil si tienes RealPlayer) y lo veas en algún otro momento, aún sin estar conectado.









[Artículo originalmente publicado en ¡Ya Levántate!]
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